Para los ojos ajenos, el físico o poseer simplemente una belleza deslumbrante pueden ser algunas de las principales armas y ganchos para que una prostituta o escort profesional capten de forma rápida y sencilla a sus clientes, pero la realidad nos empuja a contemplar más allá de esos escenarios que tan solo forman la fachada de un encuentro en el que entran y entrarán en juego más factores para convertir ese encuentro sexual en algo más.

Las claves que marcan la diferencia

Para asociaciones como APROSEX (http://www.aprosex.com) y otras iniciativas que no solo han nutrido y nutren actualmente no solo ciertos aspectos a nivel de conocimiento sino también a nivel formativo para muchas de las jóvenes y no tan jóvenes que desean entrar en este sector laboral, las cosas simplemente han estado claras desde un principio.

Trabajar como prostituta de lujo o escort es mucho mas que abrirse simplemente de piernas, las conexiones y contactos íntimos establecidos con los clientes potenciales que aterrizan en las camas de estas mujeres requiere de mucho más que un cuerpo bonito o una cara bonita, pues los clientes recurrentes de este tipo de servicios más allá de la mera satisfacción sexual esperan encontrar algo más: los elementos que distancian un “fastfuck“- entrar, follar, marchar – de un polvo recurrente.

Ser puta, como se las llama de forma coloquial y con todo el respeto del mundo en el sector a diferencia del uso extensivo de aquellas personas no afines a este sector; es más complicado de lo que se puedan llegar a imaginar algunos, nos comenta el responsable de uno de los blogs relacionados con las escorts Madrid independiente más consultado del momento en el que el autor nos desvela desde propuestas a experiencias personales. Conectar con un cliente, establecer las bases necesarias para no solo romper el hielo inicial sino ademas adentrarse en los gustos y preferencias sexuales sin generar situaciones de incomodidad y no convertirse en “un mal polvo” o acabar retratada como una experiencia no repetible en los foros de consulta de los clientes habituales de esta clase de servicios sexuales, no es tarea para mujeres carentes de ciertas habilidades comunicativas.

Hasta la fecha, sobre centros formativos al respecto de como tratar un cliente, o simplemente en los que se “enseña a ser escort” se han abierto y cerrado ya unos cuantos, algunos por el revuelo mediático conseguido por los mismos por tener la gracia o desgracia de realizar una captación de posibles interesadas a las puertas de centros educativos, otros simplemente porque no han sabido venderse o simplemente por ser iniciativas que no han sido respaldadas, pero la necesidad existente para “formar” a las nuevas acompañantes o prostitutas que se introducen en este sector es un hecho más que contrastado para muchos interesados.

Comunicación, cariño y sexualidad a mansalvas

Si no te gusta el sexo, practicarlo, experimentar dentro de las capacidades y posibilidades que puede llegar a brindarte el propio acto sexual o sus preliminares, puede que trabajar como prostituta de lujo o escort no sea precisamente un escenario que puedas llegar a contemplar.

Aunque de forma conjunta esta serie de cualidades parezcan poder operar de forma independiente dentro de un sector en el que da la sensación de que la contratación de los servicios relacionados con la prostitución están completa y directamente ligados de forma exclusiva con el sexo y por ende con la capacidad sexual de la profesional contratada, la realidad cotidiana no solo nos empuja a ceder un espacio no menos importante que la sexualidad y el morbo que pueda llegar a tener la chica en cuestión una vez encamada, ya que la facilidad de comunicación que pueda llegar a tener esta profesional y cada vez de forma más acentuada su capacidad para tener una proximidad más intima y afectuosa en ciertos encuentros pueden ser elementos incluso más importantes que la propia experiencia sexual.

 

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